IN MEMORIAM DE ELIA DIAZ Elia Díaz abre los ojos a la vida, por vez primera, en Montevideo, República Oriental del Uruguay. Allí juega, ríe, estudia, se gradúa de maestra especializada en minusválidos. Nadie mejor que Shakespeare, ha sabido describir como pasa la vida. Considera que nosotros estamos tejidos con la tela de lo que están hechos los sueños. Elia fue una soñadora y le inquieta el futuro de los discapacitados. No descansa hasta crear los talleres laborales para discapacitados ¨ETRO¨, en Montevideo, Uruguay, modelo para toda Latinoamérica. Al mismo tiempo juega los roles de esposa, madre, hija, amiga. Se casa con el señor Bowley y procrea una gran familia, con tres modelos de hijos, todos brillantes profesionales. Vivió siempre enamorada de la vida, de los viajes y viene a República Dominicana por medio de las Naciones Unidas, ya que aquí no existían los talleres laborales y ella es la pionera en instalarlos en la Asociación Dominicana de Rehabilitación, en Santo Domingo. Largos años de brillante trayectoria profesional la hacen una verdadera y grande en la educación especializada, ¡UNA GRAN EDUCADORA! Toda su vida ha estado íntimamente ligada a su vocación docente. Innumerables veces salíamos juntas para asistir a eventos musicales de danza, pintura, le apasionaban las flores, las bellas artes y siempre interrogaba sobre la posibilidad de que asistieran los alumnos del Instituto Taller Escuela, por ella fundado y que sabiamente supo pasar la antorcha a su querido hijo el Dr. Guillermo Bowley que actualmente dirige la escuela. En numerosas ocasiones acompaño a los discapacitados a las Paraolimpíadas y eran los alumnos de su instituto los que regresaban al país felices, llenos de medallas de oro obtenidas en los juegos. ¡Con cuánto amor preparaba los actos de homenaje a las madres que acudían a ella seguras de encontrar aliento, esperanza, solución y tranquilidad de que sus hijos saldrían adelante a pesar de sus impedimentos! Incansable como la abeja en el vuelo de dos pequeñas alas descansa toda una industria, no habría puerta que no se abriera al pedido de oportunidad de trabajo digno y remunerado para sus muchachos/as. Como amiga, como hermana nos enseñó lo que vale el cariño exquisito, profundo y verdadero al darnos su corazón entero. Acompaño a sus hijos, familiares, alumnos, profesores y amigos en su profundo dolor en esta hora de la partida. La estrella de su vida, brillará siempre porque nació para alumbrar caminos. Su recuerdo perdurará eternamente laureado por la admiración y el agradecimiento y el cariño de todos los que tuvimos el privilegio de tratarla, hijos, familiares, alumnos, padres e innumerables amigos.
En San Juan capitulo 10 versículo 25 leemos: Dra. Elena Wanda Gromosaukas de Paúl A ELIA DIAZ
Forjadora nuestra, luchadora firme, voluntad de
acero forjada en el fuego.
Tu candor radiante y tu dulce encanto alegraban
siempre todos los momentos. Nos diste tu vida creyendo en nosotros, respetando siempre nuestra dignidad, por eso sabemos que cada noble gesto de tu gran amor vivirán impresos en nuestros corazones. Forjadora nuestra, luchadora firme, mira con agrado el fruto de tus manos, el premio del trabajo bien realizado y abraza y sonríe mientras recibes del Santo Maestro tu corona eterna. Y cuando algún día nos mires forjadora nuestra, abrázanos, recíbenos a todos en tu seno, como fue tu sueño; solo que ese día no duermes, no sueñas, ¡ya es realidad en la eternidad!
Tus alumnos
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